HISTORIA DE MADINAT ALBALAT
El yacimiento arqueológico de Madīnat al-Balāṭ (Albalat), situado en el término municipal de Romangordo (Cáceres), constituye uno de los ejemplos más sobresalientes de asentamiento fortificado de época andalusí en el medio rural extremeño. Su propio nombre, que significa “el vado de la vía”, evoca su función principal: controlar un antiguo paso del río Tajo en el itinerario que comunicaba Mérida con Toledo. Esta posición privilegiada, en un punto donde el río podía vadearse con facilidad, explica su origen y su papel estratégico dentro de la red defensiva de al-Ándalus.
Los estudios arqueológicos han demostrado que el enclave estuvo ocupado entre los siglos IX y XII, coincidiendo con una etapa de intensos cambios políticos y militares. Durante el Califato de Córdoba y, posteriormente, en los siglos de las taifas y de los almorávides, Albalat se consolidó como un núcleo fortificado de frontera, destinado a vigilar el valle medio del Tajo y a servir de punto de conexión entre las zonas interiores y las rutas hacia la Meseta.
Las fuentes medievales árabes y cristianas mencionan este enclave como un lugar de tránsito y de defensa, reflejo de su importancia en la configuración territorial de la época. Sin embargo, ha sido la arqueología la que ha permitido conocer su verdadera dimensión. Las excavaciones iniciadas en 2009 han sacado a la luz una ciudad amurallada con una compleja trama urbana: calles empedradas, viviendas, talleres artesanales, espacios públicos y un baño o hammam, elementos que muestran una comunidad organizada y activa.
El yacimiento ofrece una visión excepcional sobre la vida cotidiana en una pequeña ciudad andalusí, revelando cómo sus habitantes aprovecharon los recursos del entorno, mantuvieron relaciones comerciales y se adaptaron a un contexto marcado por la inestabilidad fronteriza. El hallazgo de cerámicas, restos metálicos, semillas y huesos de animales ha permitido reconstruir parte de esa historia silenciada durante siglos.
En 2014, tras años de investigación y trabajos de conservación, Madīnat al-Balāṭ fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de zona arqueológica. Esta protección reconoce no solo su valor histórico y patrimonial, sino también su potencial como espacio de conocimiento y divulgación del pasado islámico de Extremadura.
Hoy, entre las ruinas de su muralla y las huellas de sus calles, el visitante puede imaginar una pequeña ciudad fronteriza que fue testigo de intercambios, tensiones y convivencias entre culturas. Madīnat al-Balāṭ se alza así como un testimonio vivo del legado andalusí en el corazón del valle del Tajo y como una pieza fundamental para comprender la historia medieval de la región.
